lunes, 26 de diciembre de 2016

No quiero llegar tarde


-¡Buenas tardes, tía!

-¡Buenas tardes, sobrino!... traes una cara de pocos amigos hoy... ¿qué te sucede?


-Tía, lo que sucede es que mi mamá recibió una notificación del liceo porque estoy llegando tarde a clase... imaginarás que mi mamá no está nada contenta... ¡que ya estoy mayorcito!, ¡que debo ser más responsable con mis cosas!


-Cuéntame, ¿por qué llegas tarde?


-Me duermo tarde viendo alguna película o chateando por Internet con mi novia, luego en la mañana me cuesta levantarme, en algún momento veo la hora en el despertador y me levanto rápido, todo nervioso, comienzo a repetir varias veces, en voz alta: «¡No quiero llegar tarde!», «¡No voy a llegar tarde!»...


-Y llegas tarde, por lo que me contaste antes...


-Sí, tía, varias veces... me aseo rápido, me visto, luego se me olvida algo... no sé dónde dejé el móvil, o al llegar a la puerta se me olvidaron las llaves, incluso hasta el ascensor se daña o las escaleras están mojadas porque las están limpiando... el viernes pasado estuve a punto de caerme porque patiné... con tanto retraso, luego llego tarde al liceo...


-Si mejorarás tu hábitos nocturnos, te levantarías más temprano o tal vez no, ya sé que te encanta dormir...


-Antes mi mamá me despertaba pero ahora se va temprano a la universidad.


-Pero la cuestión es que una vez que te despiertas, tienes a tu sirviente que hace lo que le pides...


-Tía, ¡en la casa no tenemos mayordomo!


-Me refiero a tu mente, ella está a tu servicio todo el día y hace todo lo que pides.


-Pues debe haber interferencia porque yo le digo que «no quiero llegar tarde» y ella hace todo lo contrario.


-Lo que pasa es que tu mente se mueve hacia lo que piensas, se aproxima a las cosas, no retrocede con respecto a ellas.


-Tíaaaaaaaa, no entiendo...


-Ja,ja,ja, disculpa sobrino, por un momento me imaginé que estaba en uno de los talleres de Crecimiento Personal que doy en varias empresas.


-Ya te estás trayendo trabajo a casa, ja,ja,ja


-Ja,ja,ja, algo así... un sirviente es alguien que está entrenado para hacer cosas, esa es su misión y no entiende cuando le dices que no haga algo.


-Ya me siento como el Faraón dando órdenes a mis sirvientes.


-Eso es, el Faraón daba órdenes directas y los sirvientes las cumplían.


-Ya voy entendiendo tía, si la mente es mi sirviente debo decirle lo que quiero que haga y no lo contrario; debo decirle que «quiero llegar temprano».


-Claro, sobrino, cuando tú le dices que «no quieres llegar tarde», tu mente entiende que «quieres llegar tarde» y busca los mecanismos para complacerte.


-¿Cómo lo hace?


-Hace que se te olviden las llaves para que te regreses, que no sepas dónde dejaste el móvil para que te demores buscándolo y hace que se estropee el ascensor...


-¡Noooooo, mi papá dijo que era una avería importante y resulta que es por mi culpa...!


-Ja,ja,ja, es broma, sobrino, no te asustes... pero de cualquier forma todas esas cosas hacen que llegues tarde y tu mente habrá cumplido la misión encomendada.


-Ya veo que pensar cosas negativas no sirve de nada.


-Es cierto, sobrino, el pensamiento positivo es algo práctico y útil, siempre debemos pensar en lo que queremos... las personas que siempre piensan que no quieren enfermarse, en realidad se enferman a menudo.


-Y si pienso que «no quiero ganar a la lotería», ¿crees que gane mucho dinero?


-Creo que perderías tu dinero porque no es posible conseguir algo a cambio de nada, es como querer recoger una cosecha sin hacerla sembrado primero.


-U obtener el título de bachiller sin haber estudiado...


-Para recibir primero hay que dar así que si quieres ganar mucho dinero, lo mejor es que estudies mucho y juega sobre seguro.


-Con la ayuda de mi sirviente a tiempo completo...


-Sí, es tan eficiente que ni siquiera duerme, va contigo a todas partes, siempre discreto y servicial,... me estoy acordando de algo que me contó estos días un compañero de trabajo.


¿Cómo se llama él?


William, y es un excelente chófer y siempre dispuesto a ayudar a los amigos.


-¿Y qué fue lo que pasó?


-Pues ocurre que Gabriela, una buena amiga de él, se iba a casar y le pidió que le sirviera de chófer. Él aceptó entusiasmado y el día de la boda, ataviado para la ocasión, llevó a los novios a la iglesia.


-¿Y luego?


-Al finalizar la ceremonia, condujo a la pareja de recién casados a la sala de fiestas dónde celebraban la recepción. Ahí estuvo compartiendo con algunos amigos y se tomó algunas copas.


-Sigue...


-Después, ya no recuerda lo que pasó luego. Lo siguiente que sabe es que despertó en su casa, llevaba la camisa y la corbata puestas... se asomó a la ventana y vio el automóvil de su amiga estacionado fuera.


-¿Y qué le sucedió, tía?... ¿se suponía que tenía que llevar luego a la pareja al hotel para la noche de bodas?


-Y así lo hizo, los llevó y luego regresó a su casa, según le contó Gabriela.


¡Menudo misterio!


-Lo que le pasó fue que por haber tomado unas copas de más, en algún momento de la recepción, no tuvo más conciencia de sí mismo y a partir de ahí su «sirviente fiel» se hizo cargo de él...


-Ya sé, como en los aviones, el piloto automático... digamos que el sirviente se llama Willy...


-Eso es... Willy está con él desde que nació, ha memorizado todo, cómo caminar, cómo conducir un vehículo, cómo desplazarse por la ciudad, así que tomó el control y completó lo que su amo no pudo... por eso él no recuerda nada...


-¡Este Willy es muy servicial y muy eficiente! Willy aprende todo lo que le enseñan para poder usarlo luego.


-Claro, te ayuda a hacer de todo pero tienes que enseñarle primero para que él lo memorice.


-¿Y le puedo enseñar a ser feliz?


-Claro que sí, pero también a ser infeliz, él no entiende la diferencia, él solo cumple órdenes sin chistar. Hay mucha gente que vive infeliz, todo el tiempo de mal humor...


-Yo tengo una vecina así...


-Las próximas veces que la veas, llámala por su nombre y dedícale una sonrisa.


-Lo haré tía, y ahora me voy, esta noche me duermo temprano y mañana seguro llego temprano al liceo.


-Dame un abrazo, sobrino, te quiero mucho...


-Yo también, tía... chao



Elias Benzadon